Hace rato ando desandando caminos, el destino me ha llevado por diversos y variados lados. El hoy me encuentra particularmente lejos de todo y todos por decisión personal. Ando vagando desde Santa Cruz a Buenos Aires y viceversa.
Córdoba parece inexistente, lejana, extraña como las caras que la habitan. Cometí demasiados errores y no estoy arrepentido, ni busco esquivar el bulto del castigo.
La mujer que me amaba, me sigue amando a pesar de mi rebeldia, a la quietud que me impone (o quiere imponerme).
Los próximos meses van a ser largos, pesados, remunerados, quizas con alguna alegría insospechada todavía.
Quien sabe? las maldiciones siempre se encuentran a la vuelta de la esquina.
Córdoba parece inexistente, lejana, extraña como las caras que la habitan. Cometí demasiados errores y no estoy arrepentido, ni busco esquivar el bulto del castigo.
La mujer que me amaba, me sigue amando a pesar de mi rebeldia, a la quietud que me impone (o quiere imponerme).
Los próximos meses van a ser largos, pesados, remunerados, quizas con alguna alegría insospechada todavía.
Quien sabe? las maldiciones siempre se encuentran a la vuelta de la esquina.
